Vaya por delante toda la solidaridad del mundo con los pescadores del Alakrana y sus familias, vaya también un suave tirón de orejas por alejarse de las zonas seguras sin entender en ningún momento que esto sea una justificación de lo que están viviendo porque nadie, repito, nadie, merece vivir una situación así.
Entiendo la exigencia de las familias; siempre que se produce un secuestro la familia lo que quiere es que suelten como sea al secuestrado, que se pague, que se vaya al carajo la ley y el más elemental sentido común, yo quiero a los míos conmigo y el resto se puede ir a la mierda. No sólo es humano sino que si dijeran lo contrario dudaría seriamente de su salud mental.
Ahora bien, lo que no entiendo es la reacción de muchos otros que pueden reflexionar sobre el asunto en frío, y en este caso no hablo del PP que se ha aficionado tanto al “el gobierno lo ha hecho mal” que no sé al resto, pero a mí me da la risa floja incluso cuando tienen razón (que por desgracia la tienen muchas veces)
Todo esto viene a colación de que estoy viendo encuestas en las que se pregunta si hay que liberar a los dos piratas detenidos y encuentro, atónita, que hay mucha gente (en El Mundo 9.827 votos ahora mismo) que dice que sí, que hay que liberarlos.
Me pregunto entonces ¿por qué no la independencia de Euskadi? ¿Por qué no devolver Al-Andalus? ¿Por qué no permitir que los taliban campen a sus anchas por todas partes? Porque recordemos que por esas ideas no sólo se secuestra, también se mata, y si hay que vivir de rodillas ya podían haberlo dicho antes para ir comprando rodilleras resistentes. Propongo que, ya puestos, si hay un motín en una cárcel se libere a los presos, si hay un golpe de estado se aplauda el nuevo régimen, si alguien entra armado en un banco la policía ni aparezca y tantas otras majaderías…
De verdad, no doy crédito ¿En qué demonios están pensando esas 9.827 personas que dicen que hay que liberarlos?
Aun así, mos ki merak.