Si hay algo que de veras me dé miedo de la que se montó ayer con el manifiesto, y aún sigue, es que, aunque ya lo dije desde un principio, me parece cada vez más que el corcuerazo de las P2P no es más que una maniobra de distracción sobre la ley. Toda la blogocosa se ha agitado en torno a eso y nadie, ni uno sólo que yo haya visto (y he buscado) se ha molestado en decir ni una cosa sobre el resto de la ley… Hoy he seguido lo que he podido la reunión con la ministra (vía twitter ¡qué modernos! y qué poco había que decir) Me he quedado igual que estaba…
Ahora bien, me sumé ayer al manifiesto, animé a otros a hacerlo y me sumaría de nuevo. Y me está empezando a preocupar ver cómo la blogocosa se ha dividido en cuatro grupos, y sólo en cuatro aunque haya quien se sienta único y especial, a saber:
1. Los que reniegan de la ley y consideran que todo vale. Internet es gratis y no sólo es bueno sino que además es justo y necesario la existencia de las P2P. Esta gente considera que la cultura como producción humana ha de ser gratis y que los creadores deben sentirse satisfechos con el amor de los fans pero de dinero ni hablar; si alguien pretende vivir de su creación es un Ramoncín cualquiera de la vida y debe hacérsele un vídeo en youtube y ponerlo a parir, día sí, día también. Los de la cultura libre pueden ser peligrosamente simpáticos pero son tan poco realistas como los del grupo 4 – además de tener un morro que se lo pisan – porque si no hay “profesionales de la cultura” probablemente habrá menor calidad en su producción y no sé qué puede tener de horrible que la gente haga algo que gusta y viva de ello.
2. Los que reniegan de la ley pero no consideran que todo vale, en el más amplio sentido de la expresión. Y como aquí me incluyo usaré la primera persona. Considero que los artistas deben poder vivir de lo que crean, considero que es bueno también que haya una industria en torno a ello porque hablamos de miles de puestos de trabajo y no sólo de grandes directivos, además de que dudo que sin gente detrás el producto cultural vaya a tener la misma calidad si depende sólo del artista. Pero también creo que hay que ser realistas y la industria tiene que encontrar la forma de adaptarse, sé que por cada uno que paga – y yo pago todo lo que consumo – hay tropecientos que no. Pero no me vale que se salten la división de poderes y que se parta de la base de que todos nos saltamos los derechos de autor, lo segundo ya se hace, lo primero casi… y digo casi porque a estas horas parece que el ministerio no va a cerrar las páginas… y se pongan como se pongan lo del grupo 3 eso es por el manifiesto.
3. Los que no están de acuerdo con todo el manifiesto – pero sí con lo que ha motivado que tenga tanto apoyo – tampoco con nada de la SGAE y la ley (al respecto de las P2P porque del resto de la ley ni por encima oiga) No se suman y miran con profundo desprecio a los de los grupos 1 y 2 y hacen todo lo posible por distinguirse de ambos. No distinguen, de hecho, entre los dos grupos y consideran, o al menos eso parece, que nadie, salvo ellos, ha leído el manifiesto y pensado sobre lo que dice.
4. Los que consideran que el manifiesto acabará con la cultura, sin comentarios.
En cinco segundos ¿quién está más cerca de conseguir que se siga dando la chapa con que se acaba con la música en 2014? No, el grupo 3. Para que luego digan que los extremos son peores.
Ahora bien, yo tampoco me sentía representada esta mañana en el ministerio.
Aun así, mos ki merak.








