En la noche del 9 de noviembre, hace ya 20 años, en mi casa brindamos por la libertad, como imagino que hizo mucha otra gente en todo el mundo. .
En Berlín lo están celebrando por todo lo alto, pero la caída del muro de la vergüenza deberíamos celebrarla todos y quizá ahora, que estamos de nuevo levantando muros (físicos y mentales) y preparándonos para liarla gorda, con más razón y más fuerza que nunca.
No sé si tendré hijos, pero como soy profesora en secundaria tengo alumnos a los que siempre podré decirles que yo lo vi, que estaba lejos, en otro país, pero lo viví intensamente, que ese muro también me daba vergüenza a mí, que aplaudía cuando alguien conseguía saltarlo, que ese día nos felicitamos todos un poco.
Recuerdo las imágenes y todavía me sobrecogen, en aquella época aún teníamos esperanza.
Aun así, mos ki merak.








