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Ciencias o Letras

Octubre 14, 2008

Hagamos un poco de memoria histórica ahora que se lleva tanto: los padres de la ciencia, a día de hoy, se estudian en filosofía… a mí no me sorprende, a muchos de los estudiantes que he tenido sí.

Durante dos años he visto como profesores de ciencias les decían a alumnos que se fueran a letras porque no valían para ciencias, quizá fueran buenos profesores pero, seamos serios, como docentes eran (y son) nefastos.

Vayamos al caso contrario ¿cuántas veces hemos oído que la gente de ciencias no es culta?

Ni una cosa ni la otra: los de ciencias no son analfabetos funcionales, los de letras no somos estúpidos. Sin las humanidades la ciencia no va a ningún sitio, sin las ciencias la humanidad se va al carajo.

Cualquier persona con una inteligencia media puede superar una materia de ciencias en secundaria, repito, cualquiera; de hecho yo, que estudié filología, escogí matemáticas hasta COU porque era lo que menos estudio me requería y no soportaba ni el latín ni la geografía (la geografía física siempre fue mi archienemiga) Por otro lado cualquier persona con una curiosidad media puede ser culta, conozco a gente licenciada en ingeniería que devora todo tipo de libros (también conozco a licenciados en filología que en tercero de carrera creían que Madame Bovary era una escritora)

No entiendo el por qué de la distinción. Puedo entender que todos nos especialicemos más en una cosa que en otra porque ya se sabe que el que mucho abarca poco aprieta pero no entiendo que se juzgue a una persona, su inteligencia o su cultura me refiero, en función de qué elección académica haya hecho, bastante lamentable es tener que renunciar a áreas del saber cuando tienes quince años y estás perdido como para encima hacerlo bajo la presión de ser considerado un analfabeto o un estúpido.

Quizá yo no entienda la ley de la relatividad, aunque sí sus fundamentos más básicos (lo dicho, no soy estúpida) de la misma manera que un ingeniero puede no entender una subordinada concesiva (aunque le persiguió hasta selectividad) Ahora bien, ambos lo entenderemos si se nos explica.

No hay personas de ciencias o de letras sino estudiantes que tienen inquietudes en una u otra dirección. Ayudémosles a que lleguen donde quieren en lugar de quedarnos cruzados de brazos cuando un mal docente pretende hacerse un grupo alto a su medida. Se han perdido buenos humanistas por profesores de matemáticas cabezones, se han perdido buenos científicos por profesores de filosofía culturetas.

Además, ni todos los de letras son cultísimos y cambiarán el mundo con sus ideas, ni todos los de ciencias descubrirán la cura del cáncer.

Aun así, mos ki merak.

Ser profesor

Octubre 13, 2008

A diferencia de lo que muchos piensan, nadie se hace profesor para enseñar matemáticas, lengua, historia, filosofía, EpC (jijiji)

Hay quienes tienen la vocación metida en la sangre, desde niños, y estudian carreras para llevarla a cabo, hay otros que llegan a ella de casualidad, como es mi caso, pero que al descubrirla deciden quedarse ahí, quietos, a la espera de más alumnos de los que aprender. Y es que de los alumnos se aprende, mucho.

El problema es que cada día es más complicado ser profesor; se habla de los problemas de la disciplina pero no es eso, mi experiencia de dos años con adolescentes ha sido muy positiva (con los chicos, con los adultos es otro cantar) quizá se debía a que yo enseñaba en un colegio que tenía medios, muchos medios, y a la pública se los están quitando por momentos.

Un día nos levantamos con la noticia de que, sin previo aviso, la CAM le ha quitado a las seis universidades públicas el 30% del presupuesto para los sueldos. No me explico qué excusa pueden poner para semejante ataque a lo público (aunque con la cara que están echando en la cuestión sanitaria no sé ni de qué me sorprendo)

Las únicas ventajas que a día de hoy ofrece ser profesor en la pública son el sueldo y que no te despiden, si quitamos eso (vale, no es poco) son todo desventajas: hay que prepararse una oposición durísima (mínimo dos años que no garantizan un carajo) la implicación de los padres no se da por hecho (en los privados se los persigue si no se implican) falta absoluta de medios (los privados tienen lo que el dinero puede pagar) Hasta ahí nada nuevo bajo el sol, pero hay que añadir algo más, que se están convirtiendo en guetos sin que se tomen medidas (de verdad digo) Mucha protesta contra EpC, que es una estupidez, pero nada de nada por la sangría de la pública, que es donde de verdad se garantiza la igualdad de oportunidades.

En la privada los que sufren no son los alumnos; en la privada, y esto es hasta gracioso, a los profesores se les paga según convenio; cobren lo que cobren a sus clientes se vuelven fieles a los sindicatos a la hora de pagar obviando el hecho de que los convenios fijan un mínimo, no un máximo. Se explota a los profesores hasta límites intolerables (alguno ahora dirá ¡que se prepare una oposición!) y, por supuesto, está el temita de que la mayoría de los colegios privados son religiosos.

Mucha gente dirá aquí: bueno, pero ¿y las vacaciones? y a eso la respuesta es bien sencilla, no son para los profesores esas vacaciones sino para los niños ¿alguien se imagina a un niño con 11 meses al año de clases? Además está el hecho de que el trabajo no termina al marcharse a casa, ni de lejos.

Lo que de veras me espanta, y con esto termino esta primera entrada, es que estoy empezando a echar de menos la solidaridad de antaño. A este paso haremos de nuevo verdad eso de pasar más hambre que un maestro de escuela y así quizá arreglemos la dichosa crisis a base de tijera pero nos quedaremos sin futuro.

Aun así, mos ki merak