Los dictadores, los terroristas, los corruptos y los narcotraficantes llevan desde el viernes, y seguro que mucho antes, haciendo la ola.
De nada ha servido que los escritos de Manos limpias tengan los mismos errores tipográficos que el borrador que Varela les pasaba. De nada ha servido que eso no sea un sindicato, algo que podría tumbar todo esto. De nada ha servido que el fiscal no vea prevaricación por ningún sitio. De nada ha servido que se sepa que el crimen existe, que las fosas comunes están ahí y los niños -ya ancianos- sepan que fueron recolocados en familias adscritas al régimen. El crimen existe, nadie ha tenido aún valor para negarlo, pero investigarlo es el horror de los horrores según la caverna.
Vergüenza y asco da todo esto. A Falcone, otro juez honesto que no se dejó corromper, lo mató la mafia, a Garzón , que ha demostrado a lo largo de su trayectoria la integridad de quien no se casa con nadie, lo han matado civilmente otros criminales, tan poco sutiles como aquellos.
Qué asco.