Mario Benedetti

By Livia

No te quedes inmóvil al borde del camino

No congeles el júbilo

No quieras con desgana

No te salves

Ahora ni nunca,

no te salves

No te llenes de calma

No reserves del mundo sólo un rincón tranquilo

No dejes caer los párpados, pesados como juicios

No te quedes sin labios

No te duermas sin sueño

No te pienses sin sangre

No te juzgues sin tiempo

Pero si, pese a todo, no puedes evitarlo

Y congelas el júbilo

Y quieres con desgana

Y te salvas ahora, y te llenas de calma

Y reservas del mundo un sólo rincón tranquilo

Y dejas caer los párpados, pesados como juicios

Y te quedas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil al borde del camino

Y te salvas

Entonces,

No te quedes conmigo

Se ha ido hoy el autor del único poema que, a fuerza de leerlo, me he aprendido en la vida. Se ha ido el desexiliado.

La mayoría de los alumnos que he tenido, especialmente los más pequeños, lo conocen porque suelo encabezar al menos uno de los exámenes del curso con alguno de sus cuentos o con algún capítulo de Primavera con una esquina rota.

Vivió intensamente, descanse en paz.

Una respuesta para “Mario Benedetti”

  1. PabloNSN Dice:

    Me dio que a lo mejor te enterabas de la muerte de Benedetti al mismo tiempo que yo y que lo mismo tú también escribías algo, retomando este blog. Al que, por casualidad, me condujo ayer un rastro dejado, también por casualidad, por el predecesor de éste. (O quizás no son meras casualidades y sólo eran señales que se concretan esta madrugada). Entonces, después de hacer una especie de altar fotográfico y de escribir un recuerdo fugaz, me vine aquí y aquí estás: gracias.

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