Archivo de Diciembre 2008

Citas: Pensamiento crítico

Diciembre 24, 2008

Si todos pensamos lo mismo es que alguien no está pensando

General Patton

Lo leí no sé dónde hace un tiempo y me ha costado descubrir al autor (mi memoria es terrible) Me parece la mejor definición de la necesidad, casi obligación, de tener un pensamiento crítico. No se trata de oponerse a todo sino de, cuando menos, perder un tiempo reflexionando a la hora de apoyar, o no, una decisión.

Todos hemos visto Doce hombres sin piedad, la genial película de Sidney Lumet (el que no la haya visto que corra a un videoclub, si es que aún existen) En esta película un jurado discute la pena de muerte para un chico que ha matado supuestamente a su padre; casi todos los miembros quieren mandarlo rápido a la horca y marcharse a casa (hace calor, tienen hambre, compromisos…) parece un caso tan claro que pretenden despacharlo sin más discusión. Sólo uno de ellos, que no sabe si el chico es o no culpable, pone inocente en el papel, no porque se oponga a su ejecución sino porque quiere al menos reflexionar al respecto.

Por suerte no solemos enfrentarnos a esas decisiones pero, aún así, merece la pena decidir, ya sea para bien o para mal, y asumir las consecuencias.

Mos ki merak.

Cestas de Navidad

Diciembre 14, 2008

En estos momentos navideños es común que muchas empresas y entidades varias regalen un detalle a sus trabajadores y amigos. Hasta ahí nada nuevo bajo el sol.

Me entero por Yo reflexiono que la Cámara de Comercio ha regalado en su cesta, entre otras cosas, una televisión plana de 32 pulgadas. En Navidad no hay crisis que valga, no hay austeridad que valga. Y es que la crisis sólo está sirviendo para que aprieten las tuercas los que más tienen a los que menos tienen, como siempre; si una persona no tiene para pagar la hipoteca se le quita la casa, si un banco no tiene dinero se hace un plan de rescate (y conste que apoyo, por sentido común, las medidas porque me parece que el resultado de no hacer nada sería mucho peor y pagaríamos los que menos culpa tenemos)

Y lo peor de todo es que nadie va a aprender nada de esto, de los que tienen que aprender me refiero. En cuanto se recupere un poco la cosa seguiremos igual, salvo que los que tienen poco tendrán menos, todo se recuperará lo suficiente para empezar a jugar con un dinero que no es suyo. Por lo pronto ya han encontrado cientos, miles, millones de personas de esas que se autoproclaman liberales que les bailan el agua incluso en la peor situación, que siguen aborreciendo que haya un control estatal y que dicen, no sé de dónde narices pueden sacarlo, que todo se ha ido al carajo precisamente por ese control cuando ha quedado demostrado que cuando se puede jugar sin reglas llega un momento en el que todo explota.

No hay mano invisible del mercado, no hay un “juego de caballeros”.

Para colmo de males se agita la bandera de la crisis para hacer todo tipo de recortes, por ejemplo, y volviendo al tema de las cestas, me cuentan que donde trabajaba antes, un colegio que tiene la estructura de una cooperativa de trabajadores y presume de que todos son iguales sean contratados o socios, ha pensado (no sé en qué quedará) que van a limitar las cestas sólo a los socios… que son juez y parte en la cuestión (me consta que muchos no están de acuerdo pero al igual que en todas las democracias al final decidirán arriba)

Se agita la bandera de la crisis para hablar de abaratar el despido. Se agita la bandera de la crisis para invertir menos en causas sociales.

Y se agita la bandera de la crisis para que se invierta en los bancos que jamás han repartido un duro cuando ganaban dinero.

Lo dicho, lo peor es que, de los que tienen que aprender algo de todo esto, nadie va a aprender nada… Al menos en la del 29 se sentían mal por los errores hasta el punto de suicidarse.

Como decía una pancarta en Wall Street JUMP! BASTARDS!

Aun así, mos ki merak.

La conjura de los tarados

Diciembre 3, 2008

Hay algunos por ahí que para salvar un feto no dudan en matar a sus madres poniendo bombas en las clínicas que practican abortos al grito, incomprensible ante tal acción, de asesinos.

Hay algunos por ahí que para salvar la vida de los árboles y en nombre de algo tan difuso como la entidad nacional asesinan empresarios y, ya de paso, se cargan cualquier avance, no sea que la gente se comunique con el exterior, salga de su pueblo y vea que todo lo que les han contado esos adalides de la libertad es una burda patraña.

Y para terminar de bichorizar la cuestión matan al jubilado de la empresa mientras intentan que miles de esos que pretenden salvar de la opresión se queden sin trabajo.

Tenía un tío abuelo que contaba siempre muerto de risa que su padre (o quizá era su abuelo, me falla la memoria) había conseguido que la estación de tren no se hiciera en su pueblo. Este iluminado había usado todas sus influencias para que la hicieran en el pueblo de al lado y así conservar el paisaje. Su pueblo hoy está prácticamente vacío. El pueblo de al lado, al comunicarse con el exterior, creció y se desarrolló.

Si los asesinos iluminados creyeran de verdad en el progreso y en mejorar la vida de su nación no serían asesinos.

Mos ki merak.