En estos momentos navideños es común que muchas empresas y entidades varias regalen un detalle a sus trabajadores y amigos. Hasta ahí nada nuevo bajo el sol.
Me entero por Yo reflexiono que la Cámara de Comercio ha regalado en su cesta, entre otras cosas, una televisión plana de 32 pulgadas. En Navidad no hay crisis que valga, no hay austeridad que valga. Y es que la crisis sólo está sirviendo para que aprieten las tuercas los que más tienen a los que menos tienen, como siempre; si una persona no tiene para pagar la hipoteca se le quita la casa, si un banco no tiene dinero se hace un plan de rescate (y conste que apoyo, por sentido común, las medidas porque me parece que el resultado de no hacer nada sería mucho peor y pagaríamos los que menos culpa tenemos)
Y lo peor de todo es que nadie va a aprender nada de esto, de los que tienen que aprender me refiero. En cuanto se recupere un poco la cosa seguiremos igual, salvo que los que tienen poco tendrán menos, todo se recuperará lo suficiente para empezar a jugar con un dinero que no es suyo. Por lo pronto ya han encontrado cientos, miles, millones de personas de esas que se autoproclaman liberales que les bailan el agua incluso en la peor situación, que siguen aborreciendo que haya un control estatal y que dicen, no sé de dónde narices pueden sacarlo, que todo se ha ido al carajo precisamente por ese control cuando ha quedado demostrado que cuando se puede jugar sin reglas llega un momento en el que todo explota.
No hay mano invisible del mercado, no hay un “juego de caballeros”.
Para colmo de males se agita la bandera de la crisis para hacer todo tipo de recortes, por ejemplo, y volviendo al tema de las cestas, me cuentan que donde trabajaba antes, un colegio que tiene la estructura de una cooperativa de trabajadores y presume de que todos son iguales sean contratados o socios, ha pensado (no sé en qué quedará) que van a limitar las cestas sólo a los socios… que son juez y parte en la cuestión (me consta que muchos no están de acuerdo pero al igual que en todas las democracias al final decidirán arriba)
Se agita la bandera de la crisis para hablar de abaratar el despido. Se agita la bandera de la crisis para invertir menos en causas sociales.
Y se agita la bandera de la crisis para que se invierta en los bancos que jamás han repartido un duro cuando ganaban dinero.
Lo dicho, lo peor es que, de los que tienen que aprender algo de todo esto, nadie va a aprender nada… Al menos en la del 29 se sentían mal por los errores hasta el punto de suicidarse.
Como decía una pancarta en Wall Street JUMP! BASTARDS!
Aun así, mos ki merak.