Después de una breve conversación con un antiguo, y admirable, alumno reflexiono sobre qué es ser profesor.
Me comenta que tiene profesores que no saben quién es Hemingway y yo le digo que no me lo creo, también me dice que tiene profesores que jamás han oído hablar de Miller (se refería a Henry porque la pregunta a su profesor, después de su incredulidad, se completaba con Trópico de cáncer) y, lo más grave, es que me cuenta esas cosas de antiguos compañeros míos a los que conozco y aprecio y que, además, sé que son grandes lectores, personas con un gran interés vital y curiosidad intelectual. Conclusión: no entiendo nada.
Un profesor tiene que saber más de lo que enseña y no limitarse a su campo, tiene que ser capaz de tener una mínima información sobre cómo funciona el mundo (y para eso hay que leer prensa y ver noticias) para poder inspirar algo de curiosidad a los adolescentes a los que da clase (me limito, como se puede deducir, a hablar de un profesor de secundaria) Tiene, también, que tener lecturas a sus espaldas, las suficientes para que no le pillen en un renuncio y, además, las suficientes para no avergonzarse de que un alumno le descubra a alguien…
Y esas lecturas no deben ser sólo referentes a la literatura, no se puede ser mínimamente culto sin conocer las bases de las ciencias. Ya basta de la división letras / ciencias, tan absurda.
En conclusión, un profesor tiene que ser curioso, el más curioso de la clase. Lo que está en los libros de secundaria puede explicarlo cualquier persona con dos dedos de frente que sepa leer, bastaría con preparárselo la noche anterior pero claro, si un profesor se limita a lo que viene en el libro ¿merece el nombre de profesor?
El alumno del que hablo me presentó a Palahniuk y, como le digo cada vez que hablo con él, me hace sentir analfabeta porque ha leído gente de la que yo no he oído hablar siquiera pero, al mismo tiempo, soy capaz de agradecerle que haga mi mundo literario más grande porque un profesor, como cualquier ser humano, no puede conocerlo todo y debe, más que todo lo que he dicho antes, ser capaz de aprender de los alumnos que tiene.
Sin curiosidad no hay profesión que valga. El profesor es mucho más que el que pone disciplina y conocimientos en los alumnos, tiene además que poder renunciar a dar una hora de lo que se supone que tendría que estar explicando y perder el tiempo de clase hablando de los piratas de Somalia, de El principito, del acelerador de partículas… quizá no llegue a cumplir el temario pero por mi experiencia sus alumnos serán mejores que cuando llegó por primera vez al aula (y añado, jamás he dejado el temario completo sin explicar)
Y escuchar…. sobre todo debe escuchar.
Aun así, mos ki merak.