Cuando la ley educativa cambió, me refiero el paso a la LOGSE no a todo lo que ha venido después, se hizo algo muy positivo (ya siento los tomatazos) y es que se hacía coincidir la edad laboral con la de escolarización obligatoria (los de los tomates se sienten avergonzados, chincháos) Eso hizo que no hubiera chicos de 14 años sin escolarizar metidos en casa porque tampoco podían trabajar (legalmente se entiende) Y eso, se mire por donde se mire, era una cuestión del más elemental sentido común. Cierto es que no era habitual, pero nada de nada, que un chico de 14 años (entonces en 8º de EGB) dejara los estudios si iba bien, lo habitual era que los dejaba cuando cumplía los 16 y estaba hasta el moño de repetir cursos y no sacar nada.
Lo que se consiguió con eso, en realidad, es que los chicos que no van al colegio con la regularidad que debieran, esto es, los absentistas, fueran lo poco que iban hasta los 16 y eso ya es algo. Hace dos años tuve a una niña, inteligente como pocas, que dejó el colegio el día que cumplió 16 (¡¡en mayo!!) fue una pena porque aunque la pobre era medio analfabeta era más lista que el hambre y estoy convencida de que si hubiera ido al colegio todos los días hubiera llegado muy lejos (académicamente) pero ya se sabe que entre los padres que no los llevan y la administración que se hace la sueca según la etnia del niño en cuestión poco hay que hacer (aunque debería haber mucho que hacer, pero eso es otra cuestión)
Pero otra de las bondades de esa ley (que sí, que era nefasta) era el énfasis que se hacía en la atención a la diversidad, y en concreto lo que me hace escribir esto es la diversificación en segundo ciclo de ESO.
A día de hoy hay muchos colegios que no tienen diversificación; eso provoca que se encuentren con un montón de alumnos (el fracaso escolar está en el 30%) que llegan a 4º, los que llegan, a base de promoción automática porque, por si alguien no lo sabe, sólo se puede repetir una vez por ciclo. Lógicamente el que llega a 4º por promoción automática tiene cientos de materias (pasar de curso por P.A. no significa que se le aprueben) o, lo que es lo mismo, hay chicos que llegan a 4º y se van sin título (lógicamente también hay chicos que en 3º repiten y, ya con 16 años, abandonan)
Hay otros colegios, y eso es una estupenda noticia, que tienen una cosa que se llama diversificación que consiste en que a partir de 3º van a un grupo más reducido donde la didáctica es diferente; en lugar de tener lengua y sociales tienen el ámbito de humanidades y, en lugar de tener física y matemáticas, tienen el ámbito científico. Curiosamente lo habitual es que esos chicos que estaban prácticamente descartados, que estaban completamente fuera del sistema, se encuentren con que al dar las cosas de manera más sencilla (pero atención, la materia en realidad es la misma que en los cursos normales) empiezan a aprobar por sus propios méritos y, lo mejor de todo, según mi experiencia en este campo, lo hacen incluso con muy buenas notas.
Lo que me hace alabar la diversificación, sobre todo, es que estos chicos en muchos, muchísimos, casos no sólo consiguen el título de la ESO sino que al volver a reengancharse al sistema lo normal es que sigan estudiando, ya sea bachillerato o módulos.
Y es que no se puede descartar a nadie, la experiencia demuestra que la mejor forma de ayudar a alguien es decirle que puede y demostrárselo.
Así que los que suspendéis, mos ki merak, a nada que pongáis de vuestra parte los profesores seguiremos creyendo en vosotros.








