Tengo un insomnio brutal, cualquier cosa me desvela y como no empiezo a trabajar hasta la semana que viene, creo (porque tal vez empiece en un par de días) tengo el sueño cambiado después de estar tres meses rascándome la barriga (conste que sólo uno en paro)
Nota antes de hablar de lo que quiero hablar: esta noche me he dado cuenta de hasta qué punto la Declaración de Bolonia me ha jodido la vida. Otro día hablaré largo y tendido de este tema porque se las trae.
Pero ahora mi intención es otra, lo que me lleva a escribir a estas horas es algo que me tiene perpleja, pero como experimento sociológico, que dijo Mercedes Milá cuando empezó el detestable Gran Hermano.
Soy una persona de ciudad y, como tal, necesito ruido para vivir. Como mi intención no era, ni de lejos, ver la televisión, he dejado puesta una cadena que sabía que no iba a ver. Sé que hay otras opciones pero:
- Si pongo la radio se me va la oreja, aunque sea el larguero.
- Si pongo música acabo cantando.
- Si pongo algo que sí puede despertar mi atención en lugar de tardar tres hora en no enterarme hubiera tardado seis.
Total, que se ha quedado la cadena que estaba puesta en cuanto ha saltado la TDT de las narices (hasta mi DVD es más pequeño que el trasto ese ¿no podían hacerlos más pequeños?)
En la pantalla había dos veinteañeros gritando como energúmenos, pero sin parar un segundo oiga. Que les llame, que es facilísimo, que me van a dar no sé cuántos eurazos (como odio esa palabra) Todo bien aderezado con una música estridente (justo lo que necesitaba para saber que el programa no me iba a importar un carajo)
Al terminar de volverme loca por culpa de Bolonia he mirado brevemente la pantalla y confieso que he quedado fascinada y, para colmo de males, me asaltan un mar de dudas, a saber:
- ¿Quién llama a estos programas? (deben de ser muchos para poder dar los eurazos, digo yo)
- ¿Quién ve estos programas? (son larguísimos y no muy variados que digamos)
- ¿Los presentadores aspiran a dedicarse a la televisión? (es que no sé, no creo que sea algo de lo que se vayan a sentir orgullosos en un futuro)
- ¿Por qué gritan? (esto me intiga especialmente)
- ¿Por qué se mueve así la cámara? ¿tienen la intención de que el espectador (así, en singular) tenga una ataque epiléptico?
- ¿Por qué pasan horas, nadie llama y hablan de líneas ocupadas? (doy por hecho que no es una estafa, ya la hubo y los crujieron)
- ¿Por qué los pocos que consiguen dar con la única línea no ocupada no se saben las respuestas? (en cinco minutos podría haber ganado todos los premios, de encontrar la línea claro)
- Ya que los ingresos se deben a las llamadas ¿por qué facilitan un número gratuito? (lo he comprobado y ¡¡es cierto!! dan un número para llamar una vez – no he llamado que eso ya sería formar parte del experimento y prefiero ser mera observadora)
Pero, sobre todo, lo que más me intriga, ¿por qué gritan?
¡Ay! ahora que he exteriorizado mis dudas me quedo mucho más tranquila, supongo que ahora sí podré dormir las tres horas que me quedan para hacerlo.
Aun así, mos ki merak.
Etiquetas: concursos, frikis, insomnio, noches, televisión
Noviembre 14, 2008 a las 6:03 am
yo tambien tengo epocas asi de vez en cuando, y me intrigan mucho ese tipo de programas (y uno de etb que es un programa nocturno de radio, de estos de confidencias, pero en television, que queda exageradamente cutre, pero ya es una tradicion).
tambien solia ver esos programas hasta que les cerraron el grifo, y los actuales tambien. nunca llamo, pero una vez (teleoperador) vi una factura de mil y pico euros (1300 creo) casi exclusivamente llamando a ese tipo de programas (una mujer que solo llamaba porque no tenian pasta en casa y al final pidio un credito para pagar la factura!)
la fase de teleoperador me conciencio bastante, porque comprendi que hay que ser una persona muy rastrera para crear programas de esos que solo buscan sacarle la poca pasta que tiene a la peña. bueno, sacarles pasta y ponerles al borde de un ataque de histeria, porque joder si quieres meter tension tu veras, pero esque lo que hacen es criminal (yo por suerte ni queriendo puedo, porque no tengo nada de pasta)
(por cierto, aunque siempre escriba asi no deja de ser curioso que escriba asi en este blog jajaja)